Astrid Ortiz

Astrid Ortiz

4 nov 2018

Deja atrás a esa persona que tanto te hace falta, y siéntete libre al encontrar la felicidad por tu propia cuenta.


¿no te ha pasado que alguna vez te enamoraste de alguien, o si no te enamoraste, le agarraste tanto cariño que te acostumbraste a recibirlo de esa persona, y conforme pasa el tiempo, sientes que él o ella ya no es la misma o el mismo de antes?. Sientes que ya no te habla tan bonito como lo hacía antes, que ya no te abraza, que ya no te dice te quiero que ya no te dice te amo. En pocas palabras: lo sientes muy frío, o la sientes muy fría. en caso de que haya sido por enamoramiento, piensas: --“nada más me ilusionó, solo jugó conmigo, me quiso romper el corazón”, (y la frase más típica): --“de seguro a todas les dice y les hace lo mismo”. O si se trata de un amigo, un familiar, alguien que labora contigo en el trabajo o la escuela, piensas: --“ay, de seguro quería convertirse en mi enemigo: quería ganarse mi confianza para así darme en el punto que más me duele”. Y con el tiempo crees tener ganada la batalla, crees que ya lo olvidaste, pero, no: en un mal momento vuelves a sentir que lo extrañas, le vuelves a llorar un mar, tienes ganas de hablarle, de pedirle que regrese en caso de los que sufren una ruptura, y de preguntarle: ¿por qué ya no eres el mismo / la misma de antes?.

Pues déjame decirte que a mí si me ha pasado, hasta ahora 2 o 3 veces, y así como tú lo haces en este momento, yo tuve que aprender a superarlo. Pero calma: si aún no sabes cómo, yo te doy la respuesta.

Las primeras 2 veces que viví, fueron gracias a 2 compañeros de la escuela (uno de la secundaria y otro de la prepa) y afortunadamente no estuvieron tan duras. Sí les lloré, sí quería rogarles, pero el tiempo me lo supo curar.
El problema fue la tercer experiencia (también vivida en la prepa, pero esta vez con un maestro)….
Verás: no me enamoré de él, (más bien me pasó el segundo caso) le agarré tanto cariño, que me acostumbré a recibirlo de él. Y con el tiempo, me voy dando cuenta de que es frío, de que me trata mal, de que no es el mismo de antes, de que es malo, de que se ha convertido en mi enemigo…. Y en su momento no me importó, pero después me deprimo, lloro, me siento mal, triste, o siento lástima por él, quiero acercármele pero me da miedo que lo tome como un gesto de debilidad (aunque yo sé que sí lo es, pero no quiero que lo tome así, porque pienso que podría usar eso en mi contra). ¿verdad que coincide mucho con el relato que te conté al principio?.
Como era mi primer experiencia “fuerte”, pensé primero que se trataba de un enamoramiento, y durante mínimo 3 meses estuve con esa idea, y en esos 3 meses de duelo, apliqué una de las maneras para desahogarse que conté aquí, y le compuse un poema en donde cuento toda mi historia con él, en donde dije que me había enamorado, y después el poema dice cómo me sentí en ese periodo de duelo. hasta que después me di cuenta de que realmente su personalidad la ideé así, que no había sido producto de algún enamoramiento sino de dependencia, de confiar en él en cuanto lo conocí, solo porque la primera impresión que me dio fue bastante buena (no me esperé a conocerlo).
Hice demasiadas investigaciones para dar con la cura de esta dolorosa experiencia, pero más bien, lo que te voy a compartir a continuación, lo aprendí precisamente de ella:


Antes que nada quiero aclararte una cosa:
No te voy a dar la respuesta a ¿cómo dejar de amar a esa persona?, te voy a dar la respuesta a ¿cómo dejar de necesitarla para ser feliz?. entiende que hay una grandísima diferencia. Dejar de amar a esa persona, depende del tiempo, pero dejar de necesitarla, depende de ti, y te voy a decir por qué….

¿sabías que cuando crees que necesitas a una persona para ser feliz, cuando dices que te hace falta, cuando piensas que te sientes inseguro sin él o sin ella, es porque no eres feliz contigo mismo o contigo misma, porque tienes una baja autoestima y no te quieres lo suficiente, y por lo tanto, buscas la aprobación en otra persona?
Lo que hice para descubrir esto, fue empezar a tratarme mejor, a arreglarme, a divertirme, a dedicarme a lo que me gusta, a darme cariño a mí misma. ¿después de eso sabes qué pasó?. Es simple: ya no me hizo falta.
No tienes que hacer nada, mas que eso que es tan sencillo.
Utiliza esa experiencia para mejorar. (lo que no te gusta de ti, cámbialo, o mejóralo).
Dices: --“es que soy muy enojón”.
¿cómo puedes mejorar eso?
Dices: --“no me gusta mi cabello”.
Aplícate tratamientos.
Dices: --“no me gusta mi físico”.
Haz rutinas diarias de ejercicios, sal a caminar y a correr.
Dices: --“me estreso muy rápido”.
Practica la meditación, practica el yoga, organiza tu tiempo y tus horarios.
Dices: --“no tengo paciencia”.
¿cómo puedes mejorar eso?
Dices: --“tengo ganas de salir a bailar”.
Invita a tu amigo más fiestero, y, a ver qué lugar encuentran.
Dices: --“quiero la bolsa que vi la otra vez que fui a aquella tienda”.
Ahorra, o si ya tienes, cómpratela.

Espero que te haya quedado clara esta técnica simple, pero te garantizo que muy buena. Espero que después de esto encuentres la felicidad por tu propia cuenta.
Hasta la próxima.
Te saluda tu amiga y servidora: Astrid Ortiz.



Visita mis redes sociales:
Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100008311082967
twitter: https://twitter.com/astrid89598305

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Déjame tu comentario