Que la gente te haga sentir menos es la peor ofensa
que le pueden hacer a uno. Tú te esfuerzas para que tu trabajo te quede mejor
que los demás y tu maestro o tu jefe te dice: --“¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay!,
¿apoco tú lo hiciste?”--. Le llevas la mejor propuesta en 5 años y te dice: --“no
creo que puedas hacerlo”--. Ocupan a alguien que cubra el puesto de la persona
que ya se fue, le propones tú ser esa persona y te dice: --“no; tú no vas a
poder”--.
Algo similar me pasó en la primaria:
Tenía una maestra que a todo el salón nos decía
que por ser ciegos íbamos a andar en las calles pidiendo limosnas, y
preguntándonos que para qué nos esforzábamos si como sea nos íbamos a quedar en
nuestras casas. Jamás nos dieron oportunidades para nada, y bueno, mejor ni
hablar….
Un día esa maestra se fue, y les voy a contar
lo que pasó con este grupo: los compañeros se hicieron excelentes músicos,
deportistas, desarrollaron grandes conocimientos en sistemas computacionales, y
yo, me hice una mejor oradora, escritora, pianista y cantante.
En pocas palabras: si alguien te subestima, no
te defiendas si no es necesario. Deja que los hechos hablen por sí solos.
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